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miércoles, 28 de agosto de 2013

Egipto cierra Canal de Suez a los destructores estadounidenses y británicos que se dirijan a Siria

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El ministro de Defensa y jefe del Ejército egipcio, el general Abdel Fatah al-Sisi, ha asegurado este miércoles que su país cerrará el Canal de Suez a los destructores estadounidenses y británicos que navegan rumbo a Siria.


Al-Sisi ha enfatizado en que su país no repetirá los errores de la guerra en Irak, resaltando el compromiso a cumplir con el acuerdo de defensa conjunta entre Egipto y Siria, por el que no permitirá que los buques de guerra atraviesen el Canal de Suez para llevar a cabo una injerencia bélica en el país árabe.

Asimismo, el jefe de la Diplomacia egipcia, Nabil Fahmi, expresó el martes su oposición a una ofensiva belicista en Siria y reclamó una solución política al conflicto.

Fahmi afirmó que una respuesta al supuesto uso de armas químicas en Siria debe consensuarse en los organismos internacionales, en especial, en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU).

La semana pasada, los terroristas, apoyados por países extranjeros, acusaron al Gobierno sirio de emplear armas químicas en los suburbios de Damasco, unas alegaciones que fueron rechazadas contundentemente por las autoridades sirias.

Los países occidentales, especialmente EE.UU., el Reino Unido y Francia, valiéndose de falsos alegatos, buscan ejecutar una ofensiva militar contra Siria.

mkh/ybm/hnb


Según la agencia Reuters citada por Fars News y la radio persa IRIB el ministro de Defensa Al Sissi ha afirmado que ningún barco de guerra británico o gringo u otro implicado en la agresión contra Siria está autorizado a atravesar el canal de Suez. 

Reuters afirma que esta importante decisión se toma en el marco del tratado de cooperación militar entre Egipto y Siria. La justa medida aplaudida hoy por la Humanidad hace mas difícil la agresión en marcha de los bandidos imperialistas contra la Siria heroica y baasista.





Que Dios te bendiga general Al Sissi!

Gracias gobierno egipcio, gracias valiente ejército dirigido por el general Al Sissi que derrocastes al lacayo gringo Morsi, gracias pueblo de Egipto, gracias clase obrera, gracias islamistas honrados que rechazais al imperialismo y al sionismo con toda la fuerza del Sagrado Corán, gracias intelectuales que ayudais a marcar el camino, gracias fuerzas de seguridad que habeis derrotado a los agentes egipcios del imperialismo, gracias.

El Cairo volverá como con el gran Gamal Abdel Nasser, el faro de Luz de la Revolución arabe, del Socialismo árabe, de la solidaridad antimperialista.

Egipto recuerda muy bien el criminal ataque imperialista de Francia, Gran Bretaña e Israel de 1956 en respuesta a su digna nacionalización del Canal de Suez

Hoy le da su mano solidaria a la hermana querida República Árabe Siria que un día estuvo en el mismo Estado.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Las vidas paralelas de Tutankamón y el último heredero del zar ruso


Serguéi Petujov, RIA Novosti

El pasado domingo, 4 de noviembre, el faraón Tutankamón tuvo dos aniversarios a la vez. Primero, se cumplieron exactamente 90 años desde el momento en el que el arqueólogo británico Howard Carter y el patrocinador de su expedición, el conde Carvarvon, entusiasta aficionado a la arqueología, abrieron en el Valle de los Reyes en las afueras de la cuidad egipcia de Lúxor la puerta que conducía a la tumba de Tutankamón.
Los sellos de la puerta estaban intactos, algo nunca visto antes ni después por los egiptólogos.  A pesar de que la tumba había sido forzada en su momento por los ladrones, no consiguieron sacar de allí todos los objetos valiosos y durante el reinado del faraón Ramsés VI el acceso a la cámara funeraria fue deliberadamente obstaculizado.
Segundo, porque se cumplen cinco años desde el día en el que las autoridades egipcias mandaron sacar la momia de Tutankamón de su sarcófago y lo expusieron a la atención de los visitantes en su tumba. Hasta aquellos momentos conocían el aspecto real de la momia únicamente varios centenares de expertos.
Sobre Tutankamón con toda seguridad se escribió todo lo posible. Incluso se le conceden poderes sobrenaturales y se habla de que cayó una maldición sobre aquellos arqueólogos que habían osado romper la paz de su sueño eterno.
Sin embargo, pocos investigadores se fijan en el sorprendente parecido que existe entre la XVIII dinastía egipcia, el último representantes de la cual fue este joven que padecía un mal incurable, y la familia del último zar ruso Nicolás Románov, cuyo único heredero varón sufría una enfermedad genética.
La expulsión de los nómadas
Tutankamón pertenece a la XVIII dinastía, que junto con las dos dinastías posteriores forman el llamado Imperio Nuevo, que existió durante casi cinco siglos, desde 1552 hasta 1078 a. C. Fue el período de mayor poderío del Antiguo Egipto de toda su Historia.
El fundador de la XVIII dinastía fue el faraón Amhose I, que subió al trono siendo muy joven. Expulsó de Egipto a los hicsos, nómadas semitas, que habían llegado al país durante el Imperio Medio desencadenando en Egipto un período de revueltas. Se hicieron llamar faraones, pero muchos se negaban a reconocer su poder. El país estaba dividido de hecho en Alto Egipto y Bajo Egipto y desgarrado por numerosas rencillas.
Amhose supo poner fin a los disturbios y emprendió la reunificación del país. Una figura que desempeñó el mismo papel en la Historia rusa fue el joven zar Mijaíl Fiódorovich, fundador de la dinastía de los Románov, que acabó con la invasión polaca y restableció la independencia del país.
Un faraón que promovía las reformas
El hijo de Amhose, Tutmosis I, fue para el Antiguo Egipto lo que fue para Rusia el zar Pedro el Grande, hijo de la segunda esposa del zar Alexéi Mijáilovich. En su juventud sofocó con sangrientas represalias la rebelión de los habitantes de Nubia, al igual que lo hizo el joven Pedro con los streltsí, miembros del cuerpo militar de élite. Tutmosis se empeñó en abrir “la ventana a Asia”, mientras que Pedro tenía el mismo planteamiento respecto a Europa y conquistó Palestina y Siria.
Fijó como lugar de entierro de los faraones un sitio nuevo, cerca de lo que hoy es la ciudad de Lúxor: actualmente lleva el nombre del Valle de los Reyes. Teniendo en cuenta la importancia que se daba en el Antiguo Egipto a la vida después de la muerte, la necrópolis fundada por Tutmosis podría compararse perfectamente con el hecho de haber fundado Pedro el Grande la nueva capital de Rusia, San Petersburgo.
No solamente cambió el sitio donde se daba sepultura a los faraones egipcios, sino que fue modificado el mismo formato del entierro. La última pirámide de Egipto se erigió sobre la tumba de Amhose I. La decisión de su hijo de renunciar a las montañas artificiales, cuya construcción precisaba de colosales recursos, en favor de túneles en las laderas de montañas naturales dio a la población señal de que las tradiciones del pasado habían quedado atrás y empezaba una nueva época.
El mismo mensaje quiso enviar a su pueblo Pedro el Grande, instalando la capital de Rusia en la recién fundada ciudad sobre el Neva.
La reina faraón y sus favoritos
En la dinastía de faraones reinante en el Imperio Nuevo hubo también su Catalina la Grande: la faraona Hatshepsut, que logró ampliar las fronteras del país hasta la costa oriental de África, mientras que las tropas egipcias salieron al Océano Índico. Curiosamente, igual que la Emperatriz rusa, le arrebató el poder a su nada carismático marido, que moriría en condiciones extrañas.
En la corte de la reina Hatshepsut tenían mucho peso los oficiales veteranos de guerra, son conocidos también sus numerosos favoritos, unos parecidos a Grigori Orlov y al todopoderoso Grigori Potiómkin; y otro, de tez morena, que recuerda mucho a los jóvenes amantes del tipo de Platón Zúbov.
En realidad se podría seguir encontrando un parecido entre la XVIII dinastía de los faraones y los Románov, aunque lógicamente no puede haber una total semejanza.
Todo parece indicar que la base de la evolución de las dinastías -su inicio, florecimiento y declive- radica en determinados momentos atemporales y alejados de la situación geográfica. Fruto de ellos son unas coincidencias realmente increíbles.

Hijo del marido de Nefertiti
La crisis de la dinastía empezó durante el reinado del padre de Tutankamón, el faraón Akenatón. La fatalidad concedió un papel especialmente trágico a la mujer del faraón, Nefertiti, al igual que ocurrió con el último Imperador ruso, Nicolás II.
La mayoría de los investigadores coinciden en que Nefertiti era una princesa extranjera. Tuvo seis hijas, pero ella y su marido parecían no poder lograr tener un  heredero. La Emperatriz rusa, después de cuatro niñas, dio a luz al príncipe Alexéi que padecía hemofilia congénita. Y Tutankamón nació de la esposa secundaria de Akenatón, Kiya.
Su momia desenterrada en el Valle de los Reyes en 1898 fue tomada en un principio por Nefertiti. Sin embargo, el examen del ADN llevado a cabo en 2010 reveló que se trataba con un 99.99% de probabilidad de la madre biológica de Tutankamón y de la hermana de Akenatón III, es decir, de su marido.
Un niño enfermo
Tutankamón nació de la unión de dos familiares cercanos y tenía una herencia muy grave. De hecho, estaba destinado a morir joven, al igual que el último príncipe ruso Alexéi, hijo del zar Nicolás II. Sin embargo, toda la familia Románov fue fusilada, mientras que tanto los padres como el propio Tutankamón tuvieron una muerte natural.
Durante tres largos años los científicos estuvieron buscando en los restos del faraón señales de una muerte violenta, entre 2007 y 2009 se llevaron a cabo los más variados estudios, radiografías, tomografías, estudios radiológicos y del ADN. No obstante, no se pudieron encontrar indicios del asesinato.
Sí que se le ha encontrado a Tutankamón, que murió a los 19 años, toda una serie de graves patologías de carácter hereditario, entre ellas el paladar hendido y una forma rara de la osteocondrosis, la enfermedad de Köhler. Posiblemente podría haber padecido también el síndrome de Shreshevki-Turner.
Reinó nueve años y murió en primavera de 1333 o 1334. La estación del año en la que murió es evidente, porque lleva al cuello una corona de flores. Seguramente habría quedado poco conocido si dos siglo después de su muerte el faraón Ramsés VI de la dinastía XX hubiera mostrado más respeto por las tumbas de sus antepasados y no hubiera tapado con piedras la entrada en la tumba de Tutankamón.
La época de los Ramsés
Después de la muerte de Tutankamón, en Egipto se produjo un cambio de dinastías, llegando al poder el faraón Ramsés I. Tanto en la dinastía XIX como en la XX el nombre de Ramsés era muy extendido y posiblemente por esta razón se convirtió en genérico para los faraones egipcios. Los expertos señalan los anhelos de unificar el Estado, propios de los faraones de estas dinastías, su apoyo en los funcionarios y en las fuerzas del mantenimiento de orden público, así como el hecho de ser asignado al complejo militar una considerable financiación.
Los ‘ramseses’ llevaron numerosas y exitosas guerras, pero el declive del Imperio se dejaba sentir. Después de la adhesión de nuevas provincias, el flujo de migrantes ya no constaba principalmente de esclavos. Y el Imperio empezó a adquirir rasgos de un Estado federal.
La revancha de los nómadas
El Imperio Nuevo acabó durante el reinado de Ramsés XI: uno de sus generales se proclamó faraón incluso durante la vida de Ramsés y tras la muerte del general su ejemplo lo siguió un funcionario de alto rango. Y mientras, el verdadero faraón seguía con vida y observaba todo el barullo.
Pero la cosa no paró allí: el fundador de la siguiente dinastía fue Sheshong, un hombre emigrado de Libia. Los libios fueron reemplazados en el trono egipcio por los etíopes, los pueblos de Nubia, los sirios, etc. En ciertas épocas reinaban en el país, cada uno en su territorio, cinco faraones a la vez y todos de diferentes nacionalidades.
La agonía del Imperio acabó con la llegada de Alejandro Magno que convirtió el país en una provincia griega, como otra cualquiera. La gente empezó a hablar griego y a vivir bajo el poder de los faraones Ptolomeos, conocidos, gracias a su más famosa representante, Cleopatra VII, que murió en circunstancias trágicas por su amor al romano Marco Aurelio.
Posteriormente, los nómadas semitas volverían a Egipto, recuperando lo que les había quitado hacía dos milenios el faraón Amhose. Y son precisamente los descendientes de aquellos nómadas los que hoy en día muestran a los turistas y, por supuesto, por un nada módico precio, la tumba de “su faraón” Tutankamón, el último representante del ‘Siglo de Oro’ de la civilización que existió en el Antiguo Egipto.
LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

sábado, 12 de febrero de 2011

Egipto celebra el adiós de Mubarak y vive expectante el primer día sin el 'rais'

Mañana tranquila en El Cairo tras una noche de celebraciones por la caída de Mubarak, destituido por el Ejército tras 18 días de protestas populares.- La plaza de la Liberación va recuperando la normalidad al tiempo que crecen los rumores sobre el futuro del ya expresidente

Directo: Sigue los últimos acontecimientos en Eskup | Vídeo: Alegría en las calles de El Cairo

Egipto vive su primer día sin Hosni Mubarak tras 18 días de protestas que han acabado con el régimen. La tranquilidad, las dudas y la esperanza se mezclan a primera hora con las peticiones de que el 'rais' sea juzgado y los rumores sobre su marcha de Egipto. La plaza de la Liberación, epicentro de las protestas, recupera poco a poco la normalidad, los militares han empezado a desmontar las barricadas y la gente se organiza para limpiar el lugar. Existe una sensación de misión cumplida entre los egipcios, que sin embargo no descartan volver a las protestas si el nuevo Gobierno no cumple con sus promesas democráticas. En el Parlamento, otro de los lugares donde se ha acumulado la tensión en los últimos días, las barricadas ya han desaparecido. El tráfico en toda la ciudad recupera el bullicio y el ruido habituales.

La ola de cambio en el mundo árabe que empezó en Túnez se extiende ahora a Argelia, donde estáprevista una manifestación masiva para esta mañana.

El país ha empezado a caminar hacia un futuro lleno de esperanzas. No puede esperar un camino fácil, pero el primer paso ha constituido un momento casi aéreo de orgullo y euforia. La algarabía se extendió durante todo el día de ayer como una fuerza imparable capaz de arrasar un régimen. Las voces se alzan con la convicción, esta vez, de haber puesto un pie en la Historia.

Los egipcios han demostrado en 18 jornadas extraordinarias que la unión entre las nuevas redes sociales y las viejas manifestaciones puede derribar cualquier muro. La libertad se ha abierto ante ellos dulce, enorme, casi inabarcable. Fueron pacientes, constantes y pacíficos ante los últimos zarpazos de la tiranía, y han triunfado: Hosni Mubarak,dictador durante 30 años, ha dimitido y huyó hacia su mansión de Sharm el Sheij, en el mar Rojo. Con el colofón de que Suiza congeló pocas horas después buena parte de su fortuna, estimada en varios miles demillones de euros.

"Mabruk, Mabruk!", felicitaba un soldado al borde de las lágrimas a un anciano con galabeya (túnica) y turbante que se abrazaba a él. A su alrededor todo era rojo, blanco y negro. Los colores de la bandera ondean por cualquier rincón, asoman por las ventanillas de los coches o decoran los rostros.

Desvanecimientos, ataques de nervios y torceduras han tomado el relevo a las heridas de bala y las pedradas. Egipto entero canta y baila. Los clásicos sirven para cualquier ocasión: "Nuestra canción habla del pueblo, de los pobres que no tienen nada pero lo pueden todo y luchan por su libertad, porque son fuertes y tienen convicciones y dignidad", gritaba Samer Maher mientras sus amigos bailaban con los brazos alzados chasqueando los dedos al compás de una canción de Said Darwish.

"Es el mejor día de mi vida". "Es lo que siempre quise para mis hijos"."Tengo 27 años y nunca pensé que podría elegir al próximo presidente.En unas elecciones libres, en democracia.... Este es solo el primerpaso, mañana estaremos otra vez en Tahrir". Todo el mundo tiene unahistoria que contar esta noche en la plaza Tahrir.

En los tanques, los soldados tratan de contenerse mientras de todas partes surgen espontáneos que les besan o cubren con banderas. En la entrada de un puesto de zumos un hombre insistía en invitar a un jugo de caña a dos militares de escaso mostacho a los que sacaba varias cabezas.

El Ejército ha asumido temporalmente el poder, con la promesa de una "transición pacífica" hacia "una sociedad democrática". El papel de los militares en la victoria que los egipcios celebran ha sido considerado fundamental por un pueblo que puso en ellos sus esperanzas, pero temió por un momento haberse confiado demasiado. Durante los primeros minutos los jóvenes soldados no se atrevieron a unirse a la celebración, pero el pueblo empujaba fuerte y no fueron capaces de mantener la serenidad mucho tiempo. Sin perder el control de la situación, manteniendo las identificaciones y los cacheos, los militares terminaron uniéndose a la fiesta.

Nueva etapa en Oriente

La caída del rais, celebrada por Estados Unidos yEuropa, abre también una nueva etapa en Oriente Próximo. Mientras Israel y Arabia Saudí han expresado su inquietud por el cambio, los islamistas de Gaza, Irán y Líbano lo ven como una oportunidad. Tras las revoluciones de Túnez y Egipto, millones de ciudadanos árabes y norteafricanos han constatado que pueden elegir su propio destino.

Los grandes momentos históricos, y el de ayer lo fue sin duda, se resumen en pocas palabras. Como la breve declaración de Omar Suleimán, el vicepresidente que intentó heredar un régimen y fue engullido por los acontecimientos [Aquí puedes ver el vídeo]: "En las difíciles circunstancias que atraviesa el país, el presidente Hosni Mubarak ha decidido abandonar su cargo. Ha encargado al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas que dirija los asuntos del Estado". Eso fue todo. Segundos después, como si 80 millones de egipcios hubieran estado escuchando el mensaje televisado, el país entero estalló en júbilo.

El tono desafiante que Mubarak y el propio Suleimán habían utilizado la víspera, la inmensa decepción y rabia que habían provocado en la multitud, han quedado lejos en un instante. Probablemente ambos sabían, cuando aparecieron en televisión el jueves por la noche, que el poder se les escurría de las manos. Mubarak habló esa noche con un amigo personal, el ministro israelí Benjamín Ben-Eliezer, y le confesó que había llegado el final de su era. "Solo aspiraba a marcharse con dignidad", comentó Ben-Eliezer. Ni eso consiguió. En el último momento, solo pudo huir en helicóptero de un palacio rodeado por manifestantes. Con el colofón habitual en estos casos: la congelación de su fortuna, estimada en muchos miles de millones de euros, por parte de los bancos suizos.

Presión del Ejército

Aún no se conoce bien el desarrollo de los momentos finales. Parece claro, en cualquier caso, que los mandos militares hicieron saber a Mubarak, en algún momento del jueves, que su resistencia ya era inútil. Los generales, sin embargo, no han querido empujar hasta la calle al que había sido su héroe y seguía siendo un amigo y un jefe respetado. Eso explicaría los confusos comunicados del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, el incomprensible discurso de Mubarak, mezcla de arrogancia, sentimentalismo y minucias constitucionales, y la confusión que dominó la jornada. "Hubo un pulso oculto entre el Ejército y el dúo Mubarak-Suleimán", explicó a la edición digital de Al Ahram el general Safwat el-Zayat, exdirigente de los servicios secretos egipcios.

Ante Egipto se abren enormes esperanzas. También grandes incógnitas. El nuevo máximo dirigente, el general Mohamed Tantaui, se dirigió anoche a la nación para decir que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas estudiaba la situación y sus próximas medidas, para homenajear a los jóvenes "mártires" de la revuelta y para rendir tributo a Hosni Mubarak por "sus sacrificios en tiempos de paz y de guerra". De Tantaui se esperaba una tutela temporal en la transición hacia la democracia. Eso era lo que había prometido en un anterior comunicado: conducir pacíficamente a los egipcios a una sociedad democrática. El Ejército ya había prometido levantar el estado de excepción cuando la gente desmontara el campamento de la plaza de la Liberación.

Sus primeras órdenes, no confirmadas oficialmente, han consistido en la destitución del Gobierno y en la disolución del Parlamento. En cualquier otra situación, esas decisiones serían interpretadas como el inicio de una dictadura de los espadones. En Egipto han puesto fin a un sistema tiránico, cruel y corrupto hasta la médula. El hecho de que el general Tantaui no mencionara siquiera a Suleimán se he interpretado como una ruptura seca con el poder caído. No ha habido el menor intento de simular alguna continuidad constitucional con el pasado.

Nueva generación de políticos

Conviene recordar, en cualquier caso, que Tantaui es amigo de Mubarak y le ha sido fiel hasta el final. Y que los generales de mayor rango, Tantaui y el resto de los miembros del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, han sido parte esencial de la dictadura y se beneficiaron de la corrupción. El Ejército se negó a disparar contra la multitud en los momentos más críticos de la revuelta y eso, además de acrecentar su prestigio entre la población, permitió que la caída del régimen no conllevara un baño de sangre. No existe indicio alguno, sin embargo, de que los generales sean fervientes demócratas, ni de que estén dispuestos a renunciar a su poder y privilegios. Cabe suponer más bien lo contrario. La evolución de Egipto hacia un sistema de libertad y justicia no ha hecho más que empezar.

La mayor potencia del mundo árabe dispone, al menos, de una nueva generación de políticos. No son los ancianos Mohamed el Baradei o Amr Musa, que desde el inicio de la revuelta se postularon como posibles futuros presidentes de un Egipto democrático, sino los 20 o 30 jóvenes profesionales que organizaron a través de Facebook y el correo electrónico una revolución inspirada en la de Túnez, pero de volumen y consecuencias mucho mayores. El líder de ese grupo, Wael Ghoneim, ejecutivo comercial de Google en la región, casado con una estadounidense e ideológicamente liberal, representa mejor que nadie tanto el rostro como el impulso de una generación egipcia que desea libertad política, económica, social y religiosa, en un sistema capaz de integrar con igual comodidad a los Hermanos Musulmanes, a los profesionales laicos y al Egipto profundo, rural y analfabeto.

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